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El personaje de Hugo Silva, Pacino, cambia uno de los acontecimientos del pasado que influyen en su vida creando una paradoja temporal

A veces los árboles no nos dejan ver el bosque. O al menos ése fue el refrán que se me vino a la mente ante la polémica sobre la «paradoja temporal» propiciada por el personaje de Hugo Silva en el capítulo que se emitió el lunes. Por eso quizás este capítulo de mi diario, a caballo entre el lunes y el martes, se presenta como un monográfico (mini) acerca de esta cuestión.

Al igual que otros ministéricos y seguidores de la serie en general, no pude evitar reflexionar sobre la trama del capítulo en sí, pero también sobre los viajes en el tiempo desde el punto de vista de la ciencia y de la narrativa. No soy una experta ni en una cosa ni en otra. Es más, probablemente cualquiera que lea este post pueda tener más bagaje en esta temática que yo, pero sí creo poder aportar matices que, más que ayudar a entender, nos pueden permitir algo tan sencillo y valioso como es que disfrutemos de la serie.

Lo primero en lo que me quiero detener es en el título elegido para este post. El Ministerio del Tiempo es una serie SOBRE viajes en el tiempo. Es decir, los viajes no son una excusa para desarrollar la trama sino el contenido en sí de la serie. Por ello, cada entrega nos ha mostrado una teoría diferente acerca de los viajes en el tiempo y la historia de los personajes no ha sido más que un pretexto para presentarla.

Tal como recordaba el propio guionista de la serie, Javier Olivares, en su Facebook en lo referente a los viajes en el tiempo «podemos hablar de teorías narrativas tanto o más que de científicas» puesto que a día de hoy no conocemos a ningún crononauta.

De hecho, existe una gran literatura e igualmente numerosa cinematografía, inabarcable desde mi punto de vista, que aborda la cuestión de los viajes en el tiempo. Al menos eso me quedó claro al asistir a una ponencia ofrecida por el escritor Félix J. Palma el pasado verano en la sede de La Rábida de la UNIA. Muchas de ellas plantean teorías insólitas, paradojas incomprensibles, tramas que harían estallar a más de un espectador del pasado lunes.

Una de ellas era la «paradoja del abuelo», que tan bien reflejó uno de los capítulos de la serie Futurama en el que el protagonista viajaba al pasado y acababa intimando con su abuela, convirtiéndose así en su propio abuelo.

Precisamente relacionado con esta paradoja está la obra «El fin de la eternidad» de Isaac Asimov en el que introduce la idea de que los cambios no afectan a quiénes la protagonizan. Cualquiera que viera el capítulo del lunes verá cierto paralelismo al leer estas palabras.

Además, estamos dejando de poner el foco en otro asunto: la manera en la que concebimos el tiempo. Tanto de un punto de vista científico como narrativo el tiempo puede verse como una sucesión de acontecimientos, como una línea en la que puedes volver de un punto A a un punto B de una misma realidad, aunque distanciadas en el tiempo. Sin embargo, el tiempo también puede concebirse como una sucesión de acontecimientos simultáneos, algo que enlaza con la teoría de los «multiversos» o universos paralelos. Bajo este prisma, cualquier cambio en el pasado que conocemos no afectaría al presente que vivimos, sino que crearía una nueva realidad. ¿No fue eso lo que vimos al finalizar el capítulo?

Creo que esta es la clave para disfrutar del Ministerio del Tiempo. No perder nunca de vista que hay diferentes concepciones del tiempo y por tanto sobre los viajes en él. Esto permite que la serie sea plural y rica, ya que muestra diferentes versiones de algo que todos, alguna vez, querríamos hacer: viajar en el tiempo.

 

PD: No me resisto a compartir con vosotros algo que descubrí en aquella ponencia de Félix J. Palma. Nos habló del relato All You Zombies, que eleva a la enésima potencia la complejidad acerca de las consecuencias de los viajes en el tiempo.

 

Día 8. Una serie SOBRE viajes en el tiempo
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4 pensamientos en “Día 8. Una serie SOBRE viajes en el tiempo

  • 25 febrero, 2016 a las 9:05 pm
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    Genial el artículo, prestaré más atención si cabe a los próximos capítulos del Ministerio!

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  • 25 febrero, 2016 a las 6:39 pm
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    Estupendo artículo.
    Los viajes en el tiempo son una constante en la literatura, el cine y la televisión desde hace décadas.
    Concretamente, las series ‘Doctor Who’, ‘Lost’, ‘The X Files’ y ‘Fringe’, entre otras, han basado sus tramas, en mayor o menos medida, en este recurso.
    Analizar los entresijos de algo que a día de hoy es imposible realizar genera opiniones encontradas y encendidos debates, como hemos podido comprobar esta semana tras ver el 2×02 de El Ministerio del Tiempo.
    En mi opinión, las quejas y comentarios negativos que he leído en Facebook son excesivas e infundados. Por una sencilla razón: teorizamos sobre algo que NO ES POSIBLE HACER. Estamos hablando de ficción, y aceptamos las reglas del mundo de ficción.
    Si empezamos a ponernos rigurosos, por ejemplo, veríamos Star Wars criticando cada minuto la «veracidad» de lo que estamos viendo. ¿Cómo es posible que haya oxígeno y gravedad en todos los planetas que aparecen en la película?
    Sólo nos falta que Stephen Hawking se pronuncie sobre el último episodio de EMdT!!!
    Saludos, y a seguir disfrutando de la serie.

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    • 25 febrero, 2016 a las 9:18 pm
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      Gracias Noelia por haberte tomado la molestia de redactar este comentario tan enriquecedor y con el que coincido totalmente 😉

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